ABAI 1 (T.2)
Al ser la primera actividad a desarrollar en el
marco del curso Abai 1, impartido por
la Edona, me centraré en dar respuesta a las principales cuestiones que se
plantean como líneas maestras de la actividad, con el objetivo de completar
satisfactoriamente la tarea encomendada.
De los tres textos presentados, el que más interés
ha despertado en mí ha sido el tercero, que se dedica, desde un ámbito histórico,
a reflexionar sobre la progresión indefinida de la ciencia. El motivo de que
así sea son los ilustrativos ejemplos que el texto nos plantea en el que
grandes conocimientos históricos, considerados como grandes descubrimientos en
su momento, ya eran conocidos con anterioridad, aunque posiblemente no
aceptados, o conocidos, por el conjunto de la población. Sin duda, este extremo
ha estado influido por el poder y peso que han ostentado las religiones en la
configuración de la sociedad, más preocupadas en elaborar un discurso coherente
con sus creencias que en obtener la verdad científica. Sin embargo, si bien es
cierto que algunos conocimientos han estado siempre más o menos presentes,
dependiendo para su divulgación y conocimiento la sociedad y contexto histórico
imperantes, son innegables los avances científicos que se han producido en el
último siglo, demostrando que si existe una progresión indefinida del saber,
especialmente desde el momento en que se constituye una sociedad como la
actual, donde los conocimientos son compartidos mundialmente permitiendo que un
investigador tome o retome las investigaciones donde las finalizó un colega en
cualquier otra parte del mundo.
Considero especialmente interesante la idea que se
nos plantea sobre si nos veíamos haciendo “ciencia” al empezar la tesis. Mi
opinión al respecto es que cuando hablamos de ciencia nos viene a la mente un
laboratorio, tubos de ensayo, batas blancas, además de un largo etcétera. Por
ello, aquellas disciplinas como la mía -las ciencias jurídicas- que se alejan de
esa concepción preconcebida de ciencia, cuesta considerarlas a priori como tal.
Al respecto, creo que influye considerablemente el método científico, pues este
dependerá y variará dependiendo de la rama del conocimiento de la que hablemos,
o al menos en algunas. En mi caso concreto, desde el área de la historia del
derecho y las instituciones, serán útiles algunas fases del conocimiento científico
pero no todas. Así pues, por ejemplo, la experimentación no tendrá cabida, sin embargo,
será de vital importancia tener unos conocimientos profundos sobre el
particular para detectar los vacíos históricos o lagunas legales existentes que deben ser investigadas.
Por su parte, la hipótesis vendrá como conclusión a la investigación y el
estudio, no siendo siempre posible probar la hipótesis ya que las fuentes en
muchos casos son limitadas.
Es verdad que el Derecho es una de las disciplinas en las que la investigación es más "especial", diferente de la gran mayoría de las demás. Aún así, se habla de "ciencias jurídicas" y no creo que sea un abuso de lenguaje, sino una acepción de "ciencia" un poc oamplia (disciplina del saber estructurada, formalizada,...). Un doctorando será pues un científico jurídico. Espero que las lecturas, que realmente proceden de ciencias más canónicas (valga el calificativo), resulten suficinetemente de aplicación en el Derecho como para que te resulten verdaderamente útiles.
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